A las brigadas de cineastas en el terremoto

Hoy queremos hacer un homenaje a las personas que, de manera orgánica, conformaron las brigadas de cineastas: profesionales del cine y el audiovisual que se pusieron al servicio de la emergencia acontecida a raíz del terremoto del 10 de agosto de 2026. 

Este grupo conformado por sonidistas, luminotécnicos, realizadores y productores acudió a los puntos de atención humanitaria y dispuso sus saberes para acompañar los procesos de rescate en los edificios caídos. El gesto de estar ahí, con la escucha, con la luz, con la organización, puso al servicio de la ciudad los talentos y la generosidad de la gente del cine y demostró que actuar en colectivo crea belleza.

En esos primeros días, una piedra llevaba a otra piedra y un humano llevaba a otro. El conocimiento y los equipos de cine no eran patrimonios individuales: fueron al encuentro con rescatistas, bomberos, topos, familias buscadoras, voluntarios. Los y las cineastas se unieron al cardumen humanitario que hizo posible la acción ciudadana para encontrar vida bajo los escombros.

Aplaudimos hoy su capacidad de aprender en caliente, de escuchar otras voces, de ensayar caminos, de ajustar las acciones, de darlo todo por los demás. En aquellas horas se entregaron en observación atenta y compartieron el dolor de las pérdidas. Allí, las brigadas de cineastas también dieron fuerza y, sobre todo, trajeron la esperanza.

Tuvieron arrojo y audacia cuando la realidad expuso la fragilidad de la vida. Sabemos que también vivieron el agotamiento y la angustia cuando el tiempo estaba en contra para salvar vidas. Sumaron sus energías para sembrar el silencio y la quietud, para que la escucha tuviera un lugar digno en medio del caos, para que la luz permitiera continuar con las labores. Cada minuto contaba y ahí, en ese tejido de presencias, saberes y voluntades, encontraron una forma de resistencia espiritual: estar disponibles para sostener la vida.

Queremos reconocer a las brigadas de cineastas, a las más de 130 personas que se entregaron con compromiso y convicción a las acciones de rescate, aunque decían que lo hacían porque era lo había que hacer y que ese era el lugar donde tenían que estar con sus saberes.

Que lo vivido no se agote en el recuerdo, en la desesperanza y en el impacto del trauma que tenemos como ciudad. Que de la urgencia nazcan nuevas pedagogías que nos enseñen a escuchar y cuidar como lo han hecho las brigadas. Deseamos que la multiplicación de sus acciones continúe orientando sus caminos de tenacidad y bondad. Ustedes sabían cómo ponerse en común porque el cine es un oficio colectivo en el que cada persona suma para orquestar lo que es hacer una película.

Por eso honramos su capacidad de actuar en medio de la incertidumbre y del dolor, y deseamos que sus espíritus puedan repararse de la sensación de impotencia que vivieron durante la búsqueda de vidas.

Hoy honramos la esperanza que no dejaron ir ante el peso de los escombros, ante la dimensión de una tragedia que aún no terminamos de comprender. Llevaron la ilusión cuando pusieron al servicio de todos sus micrófonos y luces, cuando crearon un chat para movilizar las ayudas, cuando organizaron sus turnos y la logística, cuando transportaron alimentos y herramientas a los puntos, cuando tenían la convicción de que esa era la manera de estar en un momento tan sensible.

Gracias, brigadistas, por enseñarnos a apreciar el valor del silencio para la escucha. Gracias, porque sus acciones contribuyeron a que la búsqueda se iluminara. Ustedes acudieron al llamado de la vida. 

Hoy queremos reconocer el valor que tuvieron al llegar y hacerse fuerza colectiva, hacerse tejido y tender los puentes que fueran necesarios.

Con la mística que conocen, porque saben estar en un set de grabación cuando se va a crear un mundo, ustedes no se detuvieron por el peso de lo no encontrado ni por el implacable paso del tiempo. 

Que las luces que encendieron en aquellos días sigan encontrando nuevos lugares para iluminar. Que la organización y la planeación sigan haciendo crecer sus talentos para materializar las cosas. Que los silencios que fundaron sigan abriendo puertas para la escucha.

A los y las brigadistas, todo nuestro reconocimiento y nuestra gratitud por haber contribuido a las misiones de rescate y por haber estado en la más alta presencia para sumar al aprendizaje colectivo de responder a un evento trágico como este terremoto. 

¡Gracias!