- El Festival Internacional de Cine de Cali finalizó su décimo octava edición en la Cinemateca del Museo La Tertulia entre homenajes, menciones especiales, premios y proyección de documental “Historias del buen Valle”, en la que asistieron diferentes personalidades del sector audiovisual y amantes del cine.
- Agua fría, de Meme Cabello y Antonia Martínez Valls, obtuvo el Premio María a mejor cortometraje nacional, mientras que Ismael García recibió el Premio Luis Ospina a mejor dirección de cortometraje nacional por Futuros luminosos.
- Relicto, del director Guillermo Quintero, recibió el Premio María a mejor película y el Premio Luis Ospina a mejor dirección de largometraje nacional.
- Seis meses en el edificio rosa con azul, de Bruno Santamaría, ganó el Premio María a mejor película de largometraje internacional, y Valentina Maurel recibió el Premio Luis Ospina a mejor dirección de largometraje internacional por Siempre soy tu animal materno.
- Los miembros del jurado otorgaron menciones especiales a: Un calendario incompleto, de Sanaz Sohrabi, en la competencia internacional, y a Las pesadillas del siervo, de Manuel Villa, en la competencia nacional de largometraje.
- La ceremonia de cierre, realizada en la Cinemateca del Museo La Tertulia, incluyó además homenajes a Marina Arango Valencia y Buenaventura y al cineasta español José Luis Guerín, en una edición que reafirmó al Festival como espacio de encuentro para una ciudad que se levanta con la cultura.
Santiago de Cali, 25 de octubre de 2026. El Festival Internacional de Cine de Cali celebró el cierre de su XVIII edición, con la ceremonia de premiación realizada en la Cinemateca del Museo La Tertulia. El encuentro realizado en la noche del 24 de octubre, que además contó con la proyección de Historias del buen Valle, reunió a jurados, representantes del ecosistema audiovisual local y nacional, aliados y público general para reconocer las películas y las direcciones destacadas de esta edición que se llevó a cabo del 16 al 25 de octubre en diferentes espacios de la ciudad.
Durante diez días, el Festival generó diversos encuentros entre películas, realizadores, amantes del séptimo arte y públicos a través de competencias nacionales e internacionales, cine expandido, Cine sin límites, encuentros académicos y sectoriales, vanguardias afro e indígenas, conexiones, cine y sus expansiones y otras experiencias audiovisuales.
En esta edición, el cine fue la oportunidad para compartir diferentes historias, descubrir otras miradas y fortalecer los espacios de encuentro en la ciudad Cali después de la emergencia ocurrida en agosto.
LOS GANADORES DE LA XVIII EDICIÓN
COMPETENCIA NACIONAL DE CORTOMETRAJES
El jurado de la Competencia Nacional de Cortometrajes del XVIII Festival Internacional de Cine de Cali estuvo integrado por Marleyda Soto, Frida Muenala y Luis Ragua. Su labor se desarrolló en una selección que reflejó la diversidad de enfoques, estilos y apuestas de los realizadores colombianos, con propuestas que transitaron entre la ficción, el documental, la experimentación y los cruces entre distintos lenguajes audiovisuales.
En la competencia nacional de cortometrajes, el Premio María a mejor cortometraje nacional fue para Agua fría, de Meme Cabello y Antonia Martínez Valls. La película, coproducción de Colombia y Chile, explora la identidad, la infancia, la pertenencia y la amistad a través de la aventura imaginaria de dos niños atravesados por la migración.
El jurado destacó la manera en que el cortometraje de Cabello y Martinez, convierte la cámara en un objeto dispuesto para el juego y construye, a través de gestos sencillos, una conexión emocional con el territorio. También resaltó la autenticidad de la propuesta al ofrecerles a los niños un espacio para la creación y la imaginación, capaz de dignificar sus experiencias y resiliencias. En palabras del jurado, la película permite recuperar esa capacidad de jugar e imaginar que, con el tiempo, muchas veces vamos perdiendo
Por otro lado, Ismael García recibió el Premio Luis Ospina a mejor dirección de cortometraje nacional por Futuros luminosos; que sigue a un adolescente que pasa una última noche junto a su hermana en un pueblo minero abandonado, recorriendo los paisajes y las ruinas industriales del lugar donde crecieron.
En esta oportunidad,el jurado resaltó la madurez conceptual con la que Ismael García construye una puesta en escena que representa la opresión del espacio urbano. También destacó la dura ironía entre las promesas de un futuro luminoso y la realidad gris de sus jóvenes protagonistas. Asi mismo, destacaron como la sensibilidad del director para acercarse a la intimidad y la verdad de sus intérpretes. Para el jurado, la película trasciende la pantalla y se convierte en “una dedicatoria a la amistad y a quienes nos sostienen”.
COMPETENCIA INTERNACIONAL DE LARGOMETRAJES
La Competencia Internacional de Largometrajes contó con un jurado integrado por Laura Mora, Andrés Porras y Vivian Ferreira. Su participación acompañó una selección de películas que reunió diversas visiones, historias y universos cinematográficos, propiciando el encuentro entre distintas perspectivas y formas de explorar el lenguaje audiovisual.
En la competencia internacional de largometraje, Valentina Maurel obtuvo el Premio Luis Ospina a mejor dirección por Siempre soy tu animal materno ( Bélgica, Francia & México) , película que aborda las relaciones familiares y los vínculos entre tres mujeres tras el regreso de Elsa a Costa Rica.
El jurado destacó una mirada profunda que mantiene tensión, extrañeza y complejidad de las relaciones humanas en un contexto particular. Asimismo, resaltó cómo la película conecta lo cotidiano con los extraño para acercarse a la oscuridad de sus personajes. En palabras del jurado, su mirada “nos hace sentir, nos pone a pensar, nos incomoda y nos enternece”, y nos acompaña incluso después de abandonar la sala.
Así mismo, el Premio María a mejor película de largometraje internacional fue para Seis meses en el edificio rosa con azul (México, Brasil y Dinamarca), dirigida por Bruno Santamaría El largometraje, cruza documental y ficción para explorar la memoria de la infancia, los vínculos familiares y los estigmas sociales relacionados con el sida y la homosexualidad.
El jurado destacó la intimidad y suavidad con la que está filmada la historia y las actuaciones que encierran al espectador en el universo de la película. La perspectiva de un niño que comienza a descubrirse a sí mismo y a comprender el mundo que lo rodea fue uno de los aspectos centrales de esta valoración. Para el jurado, la película constituye un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, “aún existe espacio para la ternura y el amor”.
Por otro lado, el jurado generó, además, una mención especial a Un calendario incompleto (Canadá, Irán, Turquía y Venezuela), de Sanaz Sohrabi. Película documental parte de una grabación musical de 1980 para revisar las relaciones entre petróleo, política y luchas de liberación, con una mirada a las alianzas y las dinámicas geopolíticas de las últimas décadas.
La mención especial reconoció la capacidad de la película para articular y trabajar los archivos desde una aproximación con respeto por el formalismo cinematográfico. La obra invita a revisar hechos históricos y a reflexionar sobre las relaciones entre memoria y política global. Para el jurado, las películas son “retratos del tiempo y, a la vez, invitaciones a imaginar nuevos rumbos para las sociedades”
COMPETENCIA NACIONAL DE LARGOMETRAJES
Conformado por Marina Arango, Eduardo Rencurrel y Elisa McCausland. La selección reunió películas que, desde aproximaciones personales y distintas concepciones del lenguaje cinematográfico, evidenciaron la riqueza de la producción audiovisual colombiana y propiciar conversaciones sobre cuestiones fundamentales de la sociedad contemporánea.
En la competencia nacional de largometraje, Las pesadillas del siervo, dirigida por Manuel Villa, recibió la mención especial del jurado. La película documental aborda la influencia de las doctrinas ultraconservadoras del obispo Miguel Ángel Builes en la historia política y social de Colombia.
Sobre esta, el jurado destacó los recursos que se generan en el tema de la película, así como su valor artístico y conceptual. También resaltó la pertinencia de recuperar un capítulo de la historia colombiana que permite reflexionar sobre el origen y el desarrollo de las violencias contra el diálogo y el reconocimiento de las diferencias; como también, la poesía visual de la obra y la importancia de escuchar y respetar las distintas voces del país, fueron los aspectos fundamentales de la decisión. Como señaló el jurado, “somos un país diverso en el cual todas las voces merecen ser escuchadas y respetadas”.
Finalmente, Guillermo Quintero recibió el Premio Luis Ospina a mejor dirección de largometraje nacional y el Premio María a mejor película por Relicto, obra que obtuvo ambos reconocimientos en esta categoría.
El largometraje, ganador por unanimidad según el jurado del Premio María a mejor película y el Premio Luis Ospina a mejor dirección de largometraje nacional, se destacó la mirada profunda y sensible de Relicto sobre la defensa y el legado de los pueblos originarios latinoamericanos. La valoración reconoció la manera en que la propuesta documental articula el viaje, la voz del autor y el registro observacional. Asimismo, resaltó su exploración de los imaginarios socioculturales, la deconstrucción de la mirada y el cuestionamiento del relato histórico en Colombia.
HOMENAJES AL CINE Y LA MEMORIA AUDIOVISUAL
La ceremonia de cierre también rindió homenaje a Marina Arango Valencia y Buenaventura y al cineasta español José Luis Guerín, en reconocimiento a sus aportes al cine, la memoria audiovisual y la creación cinematográfica.
Marina Arango Valencia y Buenaventura fue homenajeada en esta edición del FICCALI, por su trayectoria de tres décadas en la defensa y preservación de la memoria audiovisual como parte de la historia, la identidad y el patrimonio cultural colombiano. Su trabajo ha contribuido al desarrollo de políticas, programas y proyectos para recuperar, conservar, investigar y poner en circulación imágenes y sonidos que cuentan la historia del país.
El reconocimiento exaltó también su capacidad para articular voluntades, saberes e instituciones en torno a la preservación del patrimonio audiovisual. Su legado invita a mantener vivas las imágenes del pasado como una posibilidad de reconocernos, comprender de dónde venimos e imaginar quiénes podemos ser. Con este homenaje, el FICCALI destaca la importancia de preservar y poner en circulación la memoria audiovisual como parte de la construcción de la identidad cultural colombiana.
Así mismo, la noche del domingo continuó con el segundo homenaje, en este caso para José Luis Guerín, cineasta español reconocido por una obra que explora las relaciones entre ficción y no ficción y abre nuevas posibilidades para pensar el lenguaje cinematográfico. Su trayectoria ha contribuido a repensar el cine contemporáneo y a explorar, desde cada película, nuevas formas de aproximarse a los territorios, las personas y sus historias.
La obra de Guerin, se distingue por la capacidad de abrir nuevos caminos con cada película, explorar distintas formas de aproximarse a los mundos que investiga y renovar las posibilidades del lenguaje cinematográfico. En sus filmes, la exploración de la realidad dialoga con una reflexión constante sobre el cine, su historia y sus posibilidades expresivas.
El reconocimiento destacó así mismo,, su acompañamiento al Festival desde sus orígenes y una obra que continúa abriendo caminos para la creación y el pensamiento cinematográfico. A través de este homenaje, el FICCALI exalta la trayectoria de un realizador cuya búsqueda artística invita a descubrir nuevas maneras de observar, comprender y representar el mundo desde el cine.
CALI SE LEVANTA CON LA CULTURA
Tras la emergencia ocurrida en agosto, el XVIII Festival Internacional de Cine de Cali se consolidó como una oportunidad para volver a compartir y abrir espacios de conversación, escucha y creación colectiva.
A través de sus actividades y proyecciones, el Festival invitó a la ciudadanía a encontrarse alrededor del cine y a reconocer la diversidad de historias, territorios y experiencias que conforman el ecosistema audiovisual.
Con la entrega de los premios María y Luis Ospina, las menciones especiales del jurado y los homenajes a Marina Arango Valencia y José Luis Guerín, el FICCALI cerró una edición dedicada a celebrar la diversidad de historias, las maneras de encontrarnos y abrazarnos para crear juntos, y seguir levantando a Cali.
Oficina de Comunicaciones
Festival Internacional de Cine de Cali. FICCALI 2026
