- El ilustrador y diseñador gráfico caleño Erick Ortega, conocido como CaliDoso, fue invitado por el FICCALI para crear la imagen oficial de su XVIII edición.
- La propuesta visual parte del concepto “Cine para encontrarnos” y del asombro como puerta hacia el encuentro, a través de una aproximación abierta y metafórica.
- Flores, tipografías, texturas, trazos y colores se integran en una imagen que busca representar la experiencia de encontrarse con otras historias, perspectivas y personajes a través del cine.
Cada edición del Festival Internacional de Cine de Cali cuenta con una imagen oficial que hace parte de su identidad y de la memoria visual del Festival. Para la XVIII edición, el FICCALI, por llevarse a cabo del 16 al 25 de octubre, invitó al ilustrador y diseñador gráfico caleño Erick Ortega, conocido como CaliDoso, a crear el afiche que acompaña esta nueva versión.
A partir del concepto “Cine para encontrarnos” y del asombro como puerta hacia el encuentro, CaliDoso desarrolló una propuesta en la que confluyen flores, texturas, colores, trazos y tipografías, desde una aproximación abierta y metafórica a la experiencia cinematográfica. En esta entrevista, el artista habla sobre el proceso creativo, las referencias que acompañaron la construcción de la imagen y su relación con Cali.
Erick Ortega “CaliDoso” es ilustrador y Diseñador Gráfico caleño radicado en Vancouver, Canadá. Graduado del Instituto Departamental de Bellas Artes, cuenta con más de 16 años de experiencia como ilustrador freelance y 4 años como Director Creativo en Nítido Estudio, del cual es cofundador.
Su trabajo como ilustrador y diseñador también se extiende a exposiciones de arte urbano, con una proyección internacional a través de publicaciones y muestras en países como Colombia, México, Argentina, Estados Unidos, España, Francia, Reino Unido, Australia y Sudáfrica, entre otros.
Su enfoque de diseño es expresivo y visceral, ha sido profundamente influenciado por la música underground, el arte contemporáneo y la cultura del skateboarding. Combina esta visión artística con la funcionalidad para desarrollar soluciones visuales impactantes y narrativas únicas.
Como «diseñador multiinstrumentista», conecta la cultura auténtica de la calle con el diseño comercial a través de la ilustración expresiva y la identidad. Así mismo, su trayectoria abarca proyectos de branding, ilustración, lettering y diseño de merchandising para proyectos de moda y comerciales.
1. El Festival llega a sus 18 años, una edad que marca el comienzo de una nueva etapa. ¿Cómo enfrentaste el reto de diseñar para un Festival con una identidad y una historia ya construidas, sin hacer un afiche sobre lo que ya pasó, sino sobre el lugar hacia el que está entrando ahora?
El festival tiene justamente 18 años, ha tenido una permanencia bastante larga y claro tiene una historia visual a través de sus afiches. Recuerdo que en una de las primeras ediciones se trató de un dibujo de Ever Astudillo; y ahora yo puedo, de alguna manera, estar en ese linaje de las personas, los artistas y los diseñadores que han hecho parte de la identidad del festival en el tiempo.
Justamente es eso, entrar a esa lista es lo que puede ser más retador y más difícil, ¿no? Como de afrontar y decir, bueno, siempre lo quise hacer, ahora tengo que demostrar que estoy a la altura.
La invitación me solicitaba una pieza que se sienta como una perfecta colaboración entre lo que a mí me interesa como artista visual en este momento (y el tipo de imagen que quisiera plasmar) y a la vez comunicando lo que el festival quiere contar para esta edición. Buscando también, cómo el afiche puede ser atractivo en esos primeros segundos para el espectador, sea alguien que conoce o no conoce el festival. Y que sea una imagen que haga que interese, que lo intrigue y quiera saber más del Festival. Aunque la imagen de entrada quizás no te dice cine de inmediato, pero por ahí es que te atrapa por alguna otra razón y te jala al resto de la historia.
Entonces estuve viendo el archivo del Festival y viendo cosas de lo que se ha hecho, de otros festivales de cine, tomando notas de soluciones que me parecían interesantes y elementos podía usar.
Miraba de qué manera, a partir de una panorámica de las identidades que ha tenido el festival, esta apuesta pudiera tener algo distintivo, una nueva mirada, que incluso marque camino hacia nuevas ediciones.
2. Hay una figura humana que aparece entre capas de color, flores, texturas y fragmentos, pero no se revela completamente a primera vista. La imagen parece sugerir una persona que observa, recibe y también transforma aquello que encuentra. ¿Qué lugar ocupa esa figura dentro de la idea de “Cine para Encontrarnos”?
Cuando empezamos a trabajar en el cartel para este año para el Festival, muchas de las conversaciones iniciales con Gerylee, Alejandro y el equipo, era de hacer algo que fuera más abierto y de alguna manera más metafórico. Y distanciarse de elementos más concretos con relación a Cali y al cine, que habían marcado las propuestas anteriores.
Y en medio de esa conversación y los primeros bocetos, surge esta idea del espectador recibiendo la imagen y luego el proceso que pasa por dentro, cuando esa imagen se expande en su interior y crece con ella la historia que se percibe. Ahí, en nuestro interior, es donde terminamos encontrándonos con otras historias, con otras perspectivas, personajes.
Era un poco como hablar del encontrarnos, con otros y con nosotros mismos, de lo que nos sucede por dentro al ver una película, ese estado en el que en el que estamos cuando estamos de espectadores dentro del festival.
3. En el afiche, la tipografía también construye la imagen. Sus formas, proporciones y colores tienen algo de esas gráficas que reconocemos en las calles, los avisos y las imprentas de Cali. ¿Qué buscas recuperar con ese lenguaje visual tan cercano a la ciudad?
La tipografía siempre ha sido un interés personal muy importante para mí, es algo que me ha conectado mucho con Cali, porque siempre me ha interesado la gráfica popular, esa diversidad de formas en que usamos la letra rotulada a mano y la dibujada.
Siempre me ha atraído ese poder de la palabra por escrito, pero cuando está de una manera visual, te conecta con muchas cosas. Me gusta esa idea de hacer collage de letras, combinar diferentes referencias, con inspiraciones como los letreros de la calle. Siento que hay un lenguaje gráfico muy potente que he ido conociendo y desarrollando, y con el tiempo se ha empezado a conectar bastante con la ciudad.
Me parecen curiosas esas conexiones que puede haber ahí entre las tipografías y los dibujos. Buscamos que se sintieran integrados todos los elementos del cartel, queríamos incluir esta frase – “Cine para encontrarnos” – que es muy potente. Para mí era una forma interesante de jugar con la yuxtaposición de elementos.
4. El lema de esta versión propone el asombro como una puerta hacia el encuentro, pero el asombro es una emoción difícil de representar. ¿Qué decisión visual fue clave para convertir en imagen esa apertura hacia lo nuevo, lo que se transforma y aquello que todavía no terminamos de comprender?
El tema del asombro, en particular del asombro como puerta, fue algo muy clave en el proceso. Cuando decidimos aproximarnos desde la metáfora visual, esa pista permitía un espacio para explorar de una forma distinta a lo que venían haciendo en el Festival las últimas ediciones.
Al pensarlo… pues una puerta puede tener otras formas, por ejemplo, puede ser la mirada en el sentido de cómo ahí permitimos la entrada de estas otras historias… ¿no? De estas otras narrativas y de otras perspectivas de la vida. Teniendo esa elección también surge que realmente lo que entra es luz.
Y era esa un poco esa metáfora de dejar entrar la luz, dejar entrar la imagen que es luz. Desde ahí fue empezar a hacer diferentes pruebas y versiones hasta llegar a esta final, que es una forma muy particular de representar la experiencia cinematográfica y que siento que condensa muy bien lo que estábamos buscando desde el inicio.
5. En la composición conviven flores, trazos, tramas, manchas y bloques que parecen fragmentos de una misma superficie. ¿Cómo fue el proceso para hacer convivir los elementos y construir la imagen?, ¿qué empezó a aparecer cuando dejaste que unos elementos se encontrarán con otros?
Cuando empezamos el proceso y las primeras conversaciones a finales de junio, la idea inicial era irnos por algo que pudiera representar a Cali desde algo más abierto y menos literal. Buscando entre distintos elementos, surge la flor en uno de los primeros bocetos, como una flor específica y buscando más, encontramos la flor del pensamiento, que es una flor que se conecta mucho con Cali y el Valle. La orquídea del pensamiento es un pequeño guiño a conectarla de alguna manera con la ciudad.
A mí me gusta el elemento de la flor; es un elemento al que vuelvo en mis ilustraciones, porque siento que se desarrolla con el paso del tiempo. Siempre he pensado que las flores en diferentes momentos y diferentes contextos, significan diferentes cuestiones. El acto de recibir o dar o de flores tienen una potencia comunicativa que a mí siempre me ha parecido super interesante, entonces es una cosa de la que vuelvo.
Las flores nos hablan de las ideas y del diálogo, de lo que florece por dentro cuando vemos una película, cuando nos cuentan una historia.
El trabajo con texturas y con el trazo de pronto un poco más suelto y accidentado viene de exploraciones más recientes en mi trabajo desde la pintura, donde jugando con los trazos empecé a acercarme a un lenguaje geométrico abstracto. Me gusta combinar eso con esa idea de yuxtaponer elementos, de sumar capas, de hacer collage.
El tipo de elecciones que había que hacer era de alguna manera, mantener la claridad en la imagen en cuanto a que se pudiera hacer como un un escaneo de primerazo, así potente de la imagen y luego entrar más al detalle de cómo interactúan los colores y los elementos y todo el tema de la yuxtaposición que es una constante en lo que venía haciendo en mi trabajo de hace muchos años.
En esas sutilezas y en esos detalles donde también siento que pasa mucho la magia, y de cómo puedo usar el color y la textura para apoyar ciertas áreas. Buscando principalmente que pueda coexistir esta aproximación que es algo muy mío, pero que también comunica muy bien la experiencia de lo que es ir al festival.
6. ¿Qué lugar de Cali tiene la capacidad de asombrarte?
Una parte de Cali que a mí todavía me asombra y que siento que todavía me falta demasiado por explorar y conocer en la zona es el Parque de los Farallones.
En toda esa parte de montaña y los diferentes charcos y cascadas, lugares donde se puede nadar en toda esa zona me parece increíble. Hay mucho para caminar y hacer, definitivamente sería algo que me gustaría explorar.
7. ¿Qué película colombiana te ha permitido encontrarse con algo que no sabías que querías, sentías o necesitabas?
Una película que recomiendo y que en su momento a mí me impactó mucho fue: Los viajes del viento.
Me gusta porque en ese momento cuando salió, de una manera muy intencional, se alejó de lo que la gente conectaba en ese momento con lo que era hacer cine colombiano, el tipo de historias que debían de ser contadas. Entonces esta película, sin caer en la violencia o lo político, o la revisión histórica, en eso que podrían decirse como unos clichés de lo que era el cine colombiano en ese en ese momento, logra contar otra historia que te engancha y que te muestra el Caribe colombiano de otra manera: esa diversidad que hay en en el territorio y cómo está la Sierra, el desierto, la montaña, el vallenato y el acordeón como elementos clave.
8. El afiche se diseñó mientras Cali atravesaba las consecuencias de un terremoto reciente. Hay una sensación de fragmentación y recomposición en la imagen, aunque el terremoto no aparece representado literalmente. ¿Ese contexto entró de alguna manera en tu proceso creativo, en tus decisiones o incluso en tu manera de mirar la ciudad?
Cuando empezamos el proceso y las primeras conversaciones a finales de junio, la idea inicial era irnos por algo que pudiera representar a Cali desde algo más abierto y del festival y la conexión con Cali de pronto que no fuera como una cosa tan desde usar algo icónico, como muy un tema de un símbolo del turismo o de una conexión fácil con la ciudad.
Buscando entre elementos, surge la flor en uno de los primeros bocetos, como una flor específica y buscando más, encontramos la flor del pensamiento, que es una flor que se conecta mucho con Cali y el Valle. La orquídea del pensamiento era un pequeño guiño a conectarla de alguna manera con la ciudad.
A mí digamos me gusta el elemento de la flor; es un elemento al que vuelvo en mis ilustraciones, porque siento que es un elemento que aguanta con el paso del tiempo.
Siempre he pensado que las flores en diferentes momentos y diferentes contextos, significan diferentes cuestiones. El acto de recibir o dar o de flores tienen una potencia comunicativa que a mí siempre me ha parecido super interesante, entonces es una cosa de la que vuelvo.
y pasó que al principio, las flores eran más como esta cuestión de las ideas y del diálogo y de lo que florece por dentro cuando vemos una película, cuando nos cuentan una historia.
Luego pasa el terremoto y con todo lo que sucedió, la flor puede pasar a significar otra cosa para la persona que la ve hoy en día y que incluso me pasa, lo veo desde otro lado, entonces entiendo la conexión que hacen de pronto con el momento, pero fue más como un tema de que bueno justamente coincidió ir por un camino más desde la imagen, más desde la metáfora o lo abierto y como eso permitía oportunidades , más no desde mostrar a Cali como algo que digamos ya fuera muy fácil de de señalar y descubres como hay en ese en ese intento de alejar un poco la mirada, se conecta con otras narrativas.